viernes, 20 de enero de 2017

...y pensé que hay personas que dejan su vida por una lucha que no llega a despertar....

Un majestuoso águila daba vueltas esperando una decisión. 
En el tejado tú, único testigo de lo que tus ojos vieron...
Tu mirada hacia el pavimento extrañaba el cortejo que nunca fue terminado... 
Te cansaste de esperar para escuchar el arrullo. 
Te marchaste solo, 
desapareciendo entre los edificios y el contaminado cielo de la urbe... 
Te olvidaste de nuestros sentimientos... 
mientras... 
yo meditaba... 
y ahí, tu último vuelo.

Hielo

jueves, 19 de enero de 2017

El pueblo duerme mientras los buitres esperan...

Si hablo hoy en día de un "Gran Hermano" probablemente la mayoría de mentes adormecidas viajarían a un programa de televisión cuyo fin es mantener al pueblo atento a un entretenimiento teledirigido.

¿Para qué ver más allá? Dolería ponerse a pensar en la vigilancia despiadada de este "Superestado". No es tan simple como sólo hablar de un programa de televisión, sino de la vida cotidiana, del día a día, que las personas van desempeñando conducidas por una serie de pautas sin supuestamente ser conscientes de ello.

Para ser clara, hablo, por ejemplo, del alma de la política con ideologías absurdas, la estafa de vender la religión como un cuento de "Harry Potter" y hacer dinero de ella, grandes poderes, como el petróleo y empresas de dimensiones inimaginables de marketing que guían a un pueblo que prefiere caminar en la ignoracia, un pueblo drogado y sin ideas propias.

Al fin y al cabo ¿qué estado querría un país revolucionado exigiendo lo que realmente nos mereceríamos...? Nuestros derechos humanos se han visto obsoletos por una vigilancia despiadada. Dicho "Superestado" ha llegado a apoderarse de la vida y la conciencia de sus "súbditos", interviniendo incluso y sobre todo en las esferas más íntimas de los sentimientos terrenales. Todo está controlado por la sombría y omnipresente figura del "Gran Hermano, el jefe que todo lo ve, todo lo escucha y todo lo dispone" como ya vaticinaba George Orwell en su obra maestra "1984", gran novela de 1949.


viernes, 13 de enero de 2017

Un porvenir que no despierta...

A penas puedo percibir emociones en la mayoría de personas que me rodean y esto me lleva a hacerme una reflexión cada mañana "¡cómo está el patio!".

Entre las actividades diarias, las conversaciones con amigos, familia y conocidos mi mente va analizando la situación actual de la sociedad, del mundo y de las futuras generaciones. Sintiendo un escalofrío que recorre todo mi cuerpo, echo la vista al frente y observo una falta de empatía natural en personas tan aferradas a las prisas y a las banalidades que no puedo más que estremecerme e intentar sacar mis pensamientos y percepciones a la luz.

No hace tanto tiempo, sin ir más lejos, la generación de mis padres y abuelos, que sufriendo la resaca del franquismo y la propia guerra en primera persona respectivamente, han entregado absolutamente todo lo que ellos no pudieron tener. Sus generaciones venideras les han pagado con desprecio e ignorancia, con faltas de respeto y con un interés nulo por saber de donde viene nuestra historia y la muerte que el rastro de ella ha dejado. Indignante resulta ver como los novicios se hacen eco hoy en día de unos derechos humanos que ni ellos acatan. 

Cada día quejas insulsas y egoístas retumban en mi cabeza... y un refrán asoma en mis pensamientos "La juventud es el único defecto que se cura con la edad".

Sin fin 


miércoles, 11 de enero de 2017

Decía un amigo...

"Nada es coincidencia... ¡Todo estás escrito!"




Palabra árabe que representa todo aquello que el hilo sutil del “destino” conecta con nuestra vida, haciéndonos saber que todo "esta escrito".
Por lo tanto, de igual manera que creo firmemente en el significado de esta palabra, creo también en la existencia del destino. 
Nuestro camino, nuestros pasos, nuestros errores al igual que nuestros logros ya están escritos y publicados en el gran libro de la vida del ser. 


Si es cierto que todo está escrito, arrancaré esa página y comenzaré a escribir... Nadie callará mi voz y si lo intentan mis pensamientos volarán hasta hacerse sonar...